En San Juan, tres diques están jugando a la previsora: Los Caracoles, Punta Negra y Quebrada de Ullum se mantienen cerca de sus niveles mínimos de operación. La movida busca tener más lugar para guardar agua si la temporada viene con crecidas.
Desde la Dirección de Recursos Energéticos informaron que, sumados los tres embalses, hay 872,43 hm³ disponibles hasta su nivel máximo ordinario. Todo esto se maneja dentro de COPRE, con la mira puesta en lo que pueda traer el río.
La famosa “cota mínima” no es un capricho técnico ni una frase para quedar bien. Es el piso de seguridad que marca hasta dónde se puede vaciar un embalse sin comprometer la presa ni su equipamiento hidroenergético.
Con ese margen, el agua se va juntando de a poco y no de golpe, según cómo venga el caudal. La idea es acomodar la curva para bajar los picos que después se largan aguas abajo, una especie de “vamos despacio, que el río no se mande solo”.
Igual, el dato no habilita a colgarse del ventilador: tener más capacidad ayuda a amortiguar una crecida, pero no borra el riesgo. Por eso siguen el monitoreo de caudales y niveles, mientras piden estar atentos a los canales oficiales, porque con el agua nunca conviene hacerse el distraído.

