En tiempos de soledad, cuentas que no cierran y ansiedad a flor de piel, el Ministerio de la Escucha se volvió un lugar al que muchos sanjuaninos le hacen una parada. Ahí no se vende milagro ni se promete magia: se ofrece alguien que se siente a escuchar.
La iniciativa nació hace algunos años de la mano del padre Andrés Rivero y hoy atiende de lunes a viernes, mañana y tarde. Los voluntarios reciben a la gente aproximadamente una hora y media antes de cada misa, con la idea de dar un espacio de contención sin vueltas.
En diálogo con Radio Mil20, la psicóloga Bibiana Noe, MP 299, explicó que puede acercarse cualquiera que necesite hablar, sin importar si es católico o no. “La idea es acompañar, sentirse contenido, alojado por alguien que escucha”, resumió.
Noe aclaró que este espacio no reemplaza una terapia. Los voluntarios reciben capacitación en escucha activa, confidencialidad y respeto, para no juzgar lo que trae cada persona y, si hace falta, orientar hacia otros lugares.
El lugar también recibe consultas por problemas económicos, deudas, violencia o situaciones de calle. Cuando aparece un caso que necesita otra asistencia, los voluntarios derivan a centros de salud, refugios u organismos de protección, porque a veces una oreja atenta ya es bastante, pero no alcanza para todo el bardo.
La profesional también señaló que cada vez se acerca más gente, en parte porque el espacio se fue haciendo conocido y porque muchas personas ya no pueden sostener una consulta privada. Para quienes quieran ir, la atención arranca desde las 7 para la misa de las 8:30, y por la tarde desde las 17:30, antes de las misas vespertinas. ¿A veces no hace falta más que alguien que te escuche de verdad?

