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Un puma irrumpió en el predio del IGSV y terminó en una triste historia

Redacción Del Sur2 min de lectura
Un puma irrumpió en el predio del IGSV y terminó en una triste historia

Foto: Del Sur Diario

Alerta en Zonda

La escena sacudió a trabajadores y trabajadoras del Instituto Geofísico Sismológico Ingeniero Fernando Volponi (IGSV), en la Quebrada de Zonda, Rivadavia. El pasado 20 de mayo, un puma apareció dentro del predio y encendió todas las alarmas. Lo que al principio fue sorpresa, enseguida se convirtió en un operativo urgente para resguardar al animal y evitar mayores riesgos. Personal especializado de la Secretaría de Ambiente y efectivos de la Policía Ecológica trabajaron en el lugar para capturarlo y trasladarlo a atención veterinaria.

Pero el cuadro ya era muy delicado. Pese a los esfuerzos, el ejemplar murió días después. Según explicó el médico veterinario Lucas Oliveira, el animal era un macho adulto y llegó en un estado crítico, con desnutrición severa, deshidratación avanzada y síntomas compatibles con una enfermedad de larga data. Al momento del ingreso pesaba apenas 21 kilos, cuando para un puma de ese tamaño lo esperable sería entre 60 y 70 kilos. El profesional también detalló que presentaba diarrea y un deterioro general muy marcado.

Más allá del desenlace, el caso dejó una postal fuerte y una pregunta que incomoda: ¿qué está pasando para que un puma aparezca en una zona transitada por personas? En el marco del Día Mundial del Medio Ambiente 2026, la situación pega de lleno con el lema de Naciones Unidas: “La Tierra nos está enviando señales. ¿Qué señal vamos a enviar nosotros?”. La aparición del animal en la UNSJ no fue solo un susto en la Quebrada de Zonda; también abrió una reflexión profunda sobre el vínculo entre la naturaleza y la sociedad.