El Día del Trabajador Vial y el Día del Camino llegaron con cara larga para el sector. Carlos José Ordóñez, secretario general de STVyARA en San Juan, puso el foco en una crisis que, según dijo, ya se siente en todo el país.
El dirigente aseguró que Vialidad Nacional atraviesa “uno de los momentos más críticos” de su historia. Y no habló de escritorio: metió en la misma bolsa rutas, seguridad vial, producción, turismo y economías regionales. Un combo bravo, de esos que no se arreglan con un discurso prolijo.
Ordóñez planteó que primero vino el desfinanciamiento, después la paralización de obras y más tarde la salida de personal. Según detalló, en un retiro voluntario se fueron 609 trabajadoras y trabajadores, y en San Juan el primer impacto fue la salida de 25 agentes.
También defendió el papel territorial del organismo. Dijo que Vialidad está presente cuando hay crecientes, derrumbes, rutas cortadas o una provincia aislada, y remarcó que el Estado no puede mirar solo donde hay rentabilidad. Porque cuando la ruta se complica, el problema no pregunta de qué lado queda el negocio, ¿no?
Otro punto que encendió la alarma fue la pérdida de capacidad técnica. Ordóñez advirtió que, tras 14 meses con salarios congelados y reestructuraciones, muchos profesionales se fueron a buscar otra salida. En paralelo, señaló que en la Ruta Nacional 150 y los pasos internacionales trabajan con temporales de nieve y sin renovar elementos de seguridad desde hace tres años.
El gremialista también cuestionó el destino de los fondos que se recaudan por el impuesto a los combustibles. Dijo que de más de 1,5 billones de pesos solo unos 350.000 millones terminaron en rutas. El resto, según planteó, se usó para sostener metas financieras y el superávit fiscal.
Con ese panorama, Ordóñez pidió defender la continuidad institucional de Vialidad Nacional. En criollo: si se sigue achicando el organismo, después no vale hacerse el sorprendido cuando el camino quede picando.

