Imaginate ser médico y tener que explicarle a un pibe que hay que comer sano, mientras vos cargás con 138 kilos arriba. Esa fue la contradicción que vivió el pediatra sanjuanino Julio Valdés, hasta que decidió dar vuelta la historia.
El doctor estuvo en el piso de Sentite Joven, por Telesol, y repasó el camino que lo llevó a completar un Ironman después de bajar 50 kilos. Nada de dieta mágica: arrancó hace tres años, en plena residencia, cuando la presión alta ya le complicaba la vida a los 32 años.
"Trabajo con adolescentes y niños, era decirles que hay que moverse y comer bien, y verme así era muy irónico", confesó Valdés. Entre la medicación para la presión y la agitada de jugar en el piso con sus dos hijos, entendió que algo tenía que cambiar.
El proceso arrancó en una clínica especializada en obesidad con un equipo de varios profesionales. Hace dos años se sometió a una cirugía de bypass gástrico, y en su punto más bajo llegó a pesar 78 kilos.
Ahí tuvo que volver a planificar todo con nutricionistas y sumar gimnasio para recuperar masa muscular. El cuerpo nuevo necesitaba otro manual de uso.
Para el Ironman tuvo que sumar disciplinas que no manejaba. La bici la traía de antes y a correr arrancó bajando de los 90 kilos, pero la natación fue otro cuento.
Aprendió a nadar hace apenas ocho meses en el natatorio Aquatic y tuvo que bancarse el agua fría de las aguas abiertas antes de competir junto a su hermano menor. "El agua, sin duda, fue el motivo de mayor superación para mí", reconoció sobre la parte que más le costó y más disfrutó.
Para cerrar, el pediatra le dejó un mensaje a las familias que luchan con el sobrepeso de los chicos: "Anímense, no es un proceso lineal, hay días buenos y días malos. Tienen que ser cambios cortos, sostenibles en el tiempo". ¿La próxima meta? A este ritmo, no sería raro verlo en una maratón en la Luna.

