Desde hace algunas semanas, quienes tienen Parkinson se topan con la misma respuesta en la farmacia: “está faltando”. Y encima les dicen que recién se normalizaría en diciembre, un panorama que no da ni un poco de respiro.
La movida arrancó cuando Pfizer informó a fines de septiembre una interrupción temporaria de Lebocar, su marca más usada en el país. Ese producto cubría cerca del 65% de la demanda, así que la gente salió corriendo a buscar Parkinel, de Bagó, que también empezó a escasear.
En la Argentina hay alrededor de 130.000 personas con esta patología neurodegenerativa, y el tratamiento de rutina combina levodopa con carbidopa. El problema es que no se puede cortar de un día para el otro, porque ahí sí se arma un quilombo serio con los síntomas.
Desde Bagó dijeron que reforzaron la producción y que trabajan con la Anmat para acompañar la demanda. Pero también admitieron que no pueden triplicar ni cuadruplicar la fabricación en pocos días, así que el faltante sigue dejando a más de uno mirando la góndola con cara de “¿y ahora qué hago?”.
El Ministerio de Salud de la Nación informó que hubo una reunión con pacientes y con el laboratorio nacional, y que Pfizer volvería a producir el fármaco en noviembre. Igual, la propia compañía habló de una regularización hacia marzo de 2027, así que la cuenta todavía viene larga. Mientras tanto, los pacientes deben consultar con sus médicos y, si hace falta, usar el servicio de orientación de Bagó al 0800 666 2454 o en bago.com.ar/servicio-de-orientacion-integral. ¿A quién le gusta andar persiguiendo una medicación como si fuera una changa?

