Quieren que el borracho que atropelló dos nenas en Pocito “se muera en la cárcel”

“Son unos asesinos y se tienen que morir en la cárcel”, con esas durísimas palabras habló Ernesto Figueroa, padrastro de una de las nenas que fueron atropelladas en Pocito.

Ernesto es pareja de Susana Méndez, madre de Ailén Páez quien falleció junto a su amiguita Julieta Farías, cuando cruzaban la calle Mendoza, entre 12 y 13, para comprar en un negocio. Sin embargo, la familia de Ailén tiene sus serias dudas sobre el conductor que las arrolló y las mató y sostienen que el sujeto que está preso es solamente un “chivo expiatorio”.

“Tenemos un testigo, un chico de 17 años que anoche estuvo con nosotros y nos contó lo que vio. Él tiene miedo. Nos contó que una mujer iba manejando, que al lado iba un hombre y atrás un chico. Ese hombre que está preso no es quien manejaba”, dijo muy enojado Erneso, a la radio AM1020.

Ese conductor es Sebastián Arena, un hombre de 30 años que, pasadas las horas del fatal accidente, se entregó solo en la Comisaría 7ma. Ahí, el test de alcoholemia que le practicaron arrojó que tenía 1,9 gramos de alcohol por litro de sangre.

A pesar de esta contundente evidencia, para los familiares, Arena iba de acompañante y no manejando.  “Ese hombre que está preso tiene que declarar quién era la mujer que llevaba, si es su esposa, su amante. Lo que han hecho es muy aberrante. Han matado dos criaturas, dos angelitos“, remarcó Ernesto.

“Han hecho la estrategia del borrachito, por recomendación del abogado. Queremos justicia y que aparezca la mujer que iba manejando. Necesitamos que aparezca esa asesina”, sostuvo Ernesto que, por estas horas, pide la cabeza de la supuesta conductora.

“Que lo mate”: la arenga en medio del brutal ataque en manada en Batán

becas progresar

¡Atentis pibes!: abrieron las becas para el Progresar en Capital