Qué funciones cumple el “consultor penitenciario” que Harvey Weinstein contrató para allanar sus días en prisión

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El productor de cine Harvey Weinstein, condenado en Nueva York —en el primer juicio en su contra, ya que hay otro pendiente en Los Angeles— por abuso sexual en primer grado y violación en tercer grado, contrató un “consultor penitenciario”, dijo su vocera, Juda Engelmayer, a The New York Post. Lo hizo antes de que el jurado se expidiera, “como medida de precaución”, amplió la relacionista pública. Según detalló el periódico, “el experto en la vida tras las rejas no es un psicólogo, sino que está ayudando al equipo de Weinstein con la logística, por ejemplo para asegurarse de que obtenga un cuidado médico adecuado en la cárcel”.

Weinstein, que sufre de diabetes y problemas de espalda, fue internado en el Hospital Bellevue de Manhattan cuando iba de camino a la Prisión Estatal de Rikers Island, donde debía esperar su sentencia —el juez le negó la libertad bajo fianza— que se dictará el 11 de marzo, pero manifestó dolores en el pecho y síntomas de hipertensión. Los cargos por los que fue condenado podrían sumar un total de 29 años de privación de la libertad.

También The New York Times confirmó que el productor de Shakespeare In Love y Pulp Fiction, entre otros éxitos, contrató un consultor penitenciario, algo que puede sonar extravagante pero que en los Estados Unidos es un servicio al que han recurrido muchos ricos y famosos que enfrentaron la cárcel o su posibilidad, como Lori Loughlin, Bernard Madoff, Martha Stewart y Mike Tyson, entre otros. Escribir “prison consultant” en Google arroja aproximadamente 44.500.000 resultados.

Rikers Island sería sólo la primera parada para Weinstein —ahora registrado como recluso número 3102000153— en lo que se espera que será una larga travesía por el sistema penal de Nueva York. También es probable que resulte un proceso arduo que podría durar meses, hasta que finalmente llegue a una celda estrecha en una prisión estatal del norte del estado”, evaluó el Times. “En sus viajes por el sistema de justicia penal, Weinstein recibirá el asesoramiento de un consultor penitenciario al que contrató hace dos semanas”.

El magnate de Hollywood, acusado de delitos sexuales por más de 80 mujeres, aunque no todos esos casos se verán ante los tribunales, ha logrado hasta ahora evitar la prisión. “Cuando lo visité ayer, no esperaba verlo de tan buen ánimo”, dijo a ABC News uno de sus abogados, Arthur Aidala. “Obviamente, todos desearíamos que estuviera durmiendo en su cama, pero parecía estar tan saludable como es posible, aunque sus signos vitales puede que no sean ideales. Estaba bastante bien en general, pensando en el futuro, en los próximos pasos”.

En ese escenario el papel de un consultor penitenciario es importante, destacó Daily Wire, ya que no es lo mismo si el juez determina que vaya a un lugar violento como Rikers Island (aunque sería un sitio transitorio y podría tener una celda individual), a una prisión de población que no es peligrosa o a una institución médica. “El mejor puede cobrar más de USD 100.000”, agregó el medio.

El costo depende del tipo de servicio que brinde el consultor penitenciario, cuyo consejo va desde cómo sobrevivir en el ambiente hostil de una cárcel hasta información sobre cómo influir legalmente para que el juez reduzca una sentencia o envíe a un cliente a una prisión menos peligrosa. National Prison and Sentencing Consultants (NPSC), por ejemplo, una de las consultoras penitenciarias más antiguas de los Estados Unidos, cobra entre USD 1.500 y USD 3.500 por revisar un acuerdo de culpabilidad entre el acusado y la fiscalía, USD 5.000 (como base) por asistencia para sentencias alternativas y USD 10.500 o más por investigar y analizar una sentencia federal a los fines de reducirla, entre otros servicios que anuncia en su sitio.

En diálogo con Insider, los consultores penitenciarios Michael Frantz (fundador de Jail Time Consulting) y Justin Paperny (fundador de White Collar Advice) analizaron la situación de Weinstein. “Debería mantener el perfil más bajo posible”, dijo Frantz, que abrió su negocio tras 36 meses de cárcel por evasión fiscal. También sería importante que tuviera cuidado al hablar de su caso o su dinero: “No le conviene llegar y vociferar ‘Conozco a esta actriz famosa’ ni entrar y mostrarse superior a los demás”, dijo. Esa clase de consejos es valiosa para el productor cinematográfico, evaluó: “Es una situación a la que él no está acostumbrado. Él está acostumbrado a tener todo bajo su control, y allí no va a tener control sobre nada”.

Paperny (condenado a 18 meses de cárcel por un delito grave de leyes de seguridad) observó que él lo aconsejaría sobre los vínculos que podría establecer una vez detenido. “Si uno es un delincuente sexual, le conviene deliberadamente no trabar amistad con otros delincuentes sexuales, lo cual significa que uno tiene que concentrarse en pasar el tiempo solo. Todo el mundo lo conoce”.

También Christopher Zoukis —encarcelado durante 12 desde la adolescencia, tiempo en el que completó la escuela secundaria, el título de grado y un master y hoy es un autor premiado sobre consultoría penitenciaria— apuntó a eso al comentar la situación de Weinstein con The Guardian: “En la estructura política de una prisión, a la gente le caen particularmente mal los delincuentes sexuales y los informantes. Ser un delincuente sexual te convierte en un blanco móvil. Pero como él es muy visible, eso podría causar violencia adicional, porque algunos pueden verlo como una oportunidad de obtener fama”.

Zoukis escribió The Federal Prison Handbook (El manual de la prisión federal), entre otros libros, porque “el sistema correccional de los Estados Unidos —la prisión en particular— afecta todas las facetas de nuestra sociedad”. Según el libro, una de cada 100 personas en el país pasará por la cárcel en algún momento de su vida. “Nadie es inmune al sistema de justicia penal, y sin embargo casi todos los que van camino a una prisión carecen de la información adecuada sobre qué esperar”. Su manual aspira a “hacer que su estadía sea segura, de algún modo manejable” y brinda “consejo experto y documentado, análisis e información sobre todos los aspectos de la vida en reclusión”.

Entre las enormes diferencias entre la libertad y la detención, una es la inversión de las jerarquías sociales, algo que podría afectar, además de todo, a Weinstein. “A los de cuello blanco se los ve como objetivos, y por lo general son más crédulos”. Aquellos que también tienen un perfil alto necesitan “ser extremadamente respetuosos”. Pero todos sus clientes y ex clientes, sin distinción, tienen una preocupación principal: la seguridad.

“¿Cómo saludas a tu compañero de celda por primera vez? ¿Cómo le muestras respeto? En la prisión, el respeto [se ve] diferente —explicó Zoukis al periódico británico—. Si alguien en una tienda alguien pasa delante de ti, es grosero, pero en cárcel eso se ve como un ataque directo a tu estatus. La gente deliberadamente te faltará el respeto, como para sondearte. Quieren ver si serás activo o débil. Si te ven débil, quedas expuesto”.

La prisión que se describe en los papeles es muy distinta de la realidad, concluyó. “El otro día leía que alguien mencionaba todos los servicios a los que Weinstein tendrá acceso. Hablaba de ‘servicios religiosos, servicios educativos, servicios recreativos’. En la vida real, los servicios educativos equivalen a tener permiso para leer libros. Los servicios religiosos: toma esta Biblia. Los servicios recreativos: cinco días por semana te permitimos ir a lo que parece una enorme jaula para perros durante 45 minutos. Y si alguien está bajo custodia protegida, puede no ser lo suficientemente seguro que salga de su celda”.

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