Irse de la casa familiar se puso cuesta arriba para los jóvenes. En el primer trimestre de 2026, apenas el 22,2% de las personas de entre 18 y 29 años logró emanciparse, según un informe de Analytica.
La cuenta no cierra por ningún lado: suben la vivienda y los servicios, mientras el empleo y los salarios quedan rezagados. El resultado es bastante claro, aunque duela: cada vez más pibes y pibas se quedan mirando desde la vereda.
El estudio marca que la caída viene de arrastre. La media móvil de cuatro trimestres pasó de un pico de 26% en el segundo trimestre de 2023 a 23,3% en el arranque de este año.
Traducido a personas, eso representa unos 140.000 jóvenes menos viviendo de forma independiente. Si la comparación se hace contra el máximo de 2006, la baja trepa a cerca de 240.000 personas. Y ahí ya no hay magia que aguante.
La inflación pegó más fuerte en quienes tienen que bancarse solos la casa y los gastos fijos. Desde noviembre de 2023, la canasta de consumo de los jóvenes que viven solos subió 387,9%, por encima del nivel general, que avanzó 359,8%.
Encima, el rubro vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles pesa el 26,6% del presupuesto juvenil. En la canasta general, ese mismo gasto representa 13,5%; o sea, casi el doble. Con ese panorama, independizarse no es solo una idea linda: es una odisea con números en contra.
El problema también aparece en el trabajo. En el primer trimestre de 2026, la desocupación entre los menores de 30 años llegó al 15%, muy por encima del resto de los grupos etarios.
Y la formalidad también aflojó. Solo el 38,3% de los jóvenes ocupados tenía empleo formal, mientras que entre los de 30 años o más la tasa trepó al 60,6%. Con salarios que no alcanzan y deudas que aprietan, ¿quién se anima a firmar un alquiler?

