Los investigadores salieron a la calle porque sienten que les están cerrando las puertas al laburo. La protesta se sintió en distintos puntos de Argentina, desde Buenos Aires hasta Mar del Plata, con una consigna clara: frenar el ajuste que golpea al sistema científico.
El reclamo apunta a la baja de becas y presupuesto, una situación que deja al sector cada vez más complicado. Según el dato difundido, ya se perdieron 374 becarios posdoctorales después de que se cumplieran los contratos, y la caída sigue al ritmo de ocho puestos por día.
En medio de ese panorama, muchos profesionales empiezan a mirar para Brasil, Chile o Uruguay como salida posible. La preocupación no es solo por el presente de quienes investigan, sino también por lo que puede pasar con la capacidad técnica del país y, en definitiva, con el trabajo que termina impactando en la vida cotidiana de todos.

