En un rincón de Jáchal todavía asoman las huellas que dejaron dinosaurios hace millones de años. Son marcas de saurópodos, esos gigantes herbívoros de cuello largo, pero la erosión ya les viene haciendo la vida imposible.
Por eso, un equipo de la Universidad Nacional de San Juan y el CONICET salió a registrarlas antes de que el terreno las borre del todo. El trabajo está a cargo de la paleontóloga Jimena Trotteyn y se hace en el Área Natural Protegida La Ciénaga de Huaco.
El técnico Juan Scaliter, tesista de la UNSJ, mostró el hallazgo en el lugar y contó que varias marcas de la rastrillada ya se perdieron por el desgaste. Queda una huella en la parte más alta del sector, y esa es la que hoy tiene la atención puesta encima.
Según explicó, una de esas pisadas muestra algo particular: una pata delantera fue pisada después por una trasera del mismo animal. Ese detalle deformó la marca y, de paso, dejó una pista útil para entender cómo se imprimió en el terreno original. Cosas de la prehistoria, que no se dejan ordenar tan fácil.
La idea ahora es escanear y modelar las huellas en 3D para conservarlas en formato digital. Así podrán seguir estudiándolas aunque la erosión siga avanzando, y también sumar el hallazgo a propuestas de turismo educativo para Huaco y Jáchal.
Además, estos estudios empujaron al Gobierno de San Juan a ampliar los límites del área protegida. El proyecto busca pasar de 9.600 hectáreas a casi 14.700, sin tocar la actividad agrícola ni ganadera de la zona. ¿La prehistoria, la ciencia y el campo pueden convivir? Parece que sí, si se hace bien la cuenta.

