En San Juan, donde los sismos son parte de la vida cotidiana, tener una mochila de emergencia preparada no es un detalle menor: puede ayudar a pasar las primeras horas con más orden y menos nervios si ocurre una emergencia.
Desde la Secretaría de Estado de Seguridad y Orden Público, a través de la Dirección de Protección Civil, recomiendan que cada familia la arme con tiempo y la deje en un lugar conocido y fácil de agarrar para todos en la casa.
La idea es contar con lo básico por si hay que salir rápido o se corta algún servicio. Entre lo que sugieren incluir están agua embotellada y comida para tres días, como alimentos no perecederos, dulces, barras de cereal y chocolates.
También piden sumar un botiquín con medicamentos bajo receta y los de uso habitual, documentación personal y familiar con algo de dinero en efectivo, linterna y radio a pilas, productos de higiene, ropa de abrigo y recambio, copia de las llaves de la vivienda y del vehículo, y herramientas o elementos que puedan servir en una urgencia.
Además, recomiendan pensar en lo que cada familia necesita de verdad: elementos para niños, adultos mayores, personas con discapacidad o mascotas. Si hay chicos o adolescentes en casa, también puede ayudar tener juegos de mesa o algo para leer mientras dura la espera.
Otro punto clave es definir quién será el responsable de la mochila y avisarle a todos dónde está guardada. Así, si pasa algo, nadie pierde tiempo buscando.
Desde Protección Civil también sugieren revisar la mochila cada tanto: controlar vencimientos de alimentos y medicamentos, chequear las pilas y actualizar la documentación. La recomendación es no armarla y olvidarse, sino mantenerla al día.
En una provincia como San Juan, la prevención empieza en casa. Tener la mochila lista, saber dónde ir y organizarse en familia puede ayudar a enfrentar mejor una situación de emergencia.

