El 9 de julio de 1815, mientras la independencia todavía era un proyecto en construcción, el General José de San Martín llegó a San Juan en su carácter de Gobernador Intendente de Cuyo. Permaneció en la provincia hasta el 14 de julio en la ciudad y luego continuó su recorrido por la Cordillera, antes de regresar a Mendoza el 26.
Su visita tenía un objetivo concreto, explica el historiador Claudio Vera : evaluar las condiciones defensivas de San Juan y preparar a la provincia frente a la posibilidad de una invasión realista desde Chile, que podía producirse con los primeros deshielos cordilleranos.
San Martín decidió alojarse en el Convento de Santo Domingo, en lugar de la vivienda que las autoridades habían preparado para recibirlo. Allí quedó registrado su arribo y el de su comitiva, integrada por dos compañeros, un ordenanza y tres sirvientes.
Durante esos días mantuvo contacto con las autoridades encabezadas por el teniente gobernador José Ignacio de la Roza y con referentes locales. Uno de los encuentros más importantes se produjo el 12 de julio, cuando se reunió con el Cabildo y el vecindario para establecer un gravamen sobre los vinos y aguardientes que salían de la provincia.
La medida estableció un impuesto de dos pesos por barril de aguardiente y uno por cada barril de vino. Los fondos serían destinados a financiar los preparativos militares ante la amenaza de una incursión realista.
Entre las decisiones adoptadas también estuvieron la designación de Manuel Cabot como Comandante de Armas de la ciudad, decisión que toma el 3 de Julio en Mendoza, y la organización de milicias que llegarían a superar los 2.500 hombres.
El 14 de julio, San Martín dejó la ciudad y emprendió una recorrida por la Cordillera para reconocer los pasos que podían ser utilizados en una eventual invasión, cuenta Vera. Durante ese recorrido también dispuso medidas de reclutamiento que alcanzaron a sectores de la población afrodescendiente libre y esclavizada.
Su estadía en San Juan se produjo además en un momento político trascendente. En el Convento de Santo Domingo se encontraba Fray Justo Santa María de Oro, elegido pocos días antes como representante sanjuanino ante el Congreso que se reuniría en Tucumán.
La visita de 1815 fue, en definitiva, según el historiador, mucho más que un paso circunstancial por la provincia. San Martín llegó para conocer de primera mano las condiciones de defensa de San Juan, organizar recursos y tropas y reconocer la Cordillera. Mientras se acercaba el Congreso de Tucumán que declararía la Independencia al año siguiente, el Libertador avanzaba en Cuyo con los preparativos que serían fundamentales para la campaña emancipadora.
