Cuando el Gobierno nacional abra la licitación del cupo 2027 para autos híbridos y eléctricos sin derechos de importación, el tablero va a moverse lindo. Con las mismas 50.000 unidades, pero con topes de precio más altos, la pelea se pone más pareja y las marcas chinas ya no la tienen tan servida.
La cuenta es simple: se mantiene la mitad para fabricantes y la otra mitad para importadores, pero sube el valor FOB máximo. En los microhíbridos sigue el tope de u$s16.000, los híbridos e híbridos enchufables van a u$s18.000 y los eléctricos puros saltan hasta u$s35.000.
Ahí aparece el primer cambio fuerte. Con ese nuevo techo, entran jugadores europeos, japoneses, coreanos y norteamericanos que antes quedaban mirando desde la tribuna. También queda por definir cómo repartirán los cupos entre tecnologías y qué harán con los modelos REEV, que vienen con su propia discusión técnica.
En el texto publicado en el Boletín Oficial el 30 de septiembre, esos vehículos fueron encuadrados dentro de la categoría de propulsión eléctrica. Pero como también llevan motor a combustión y tanque de combustible, la discusión sigue abierta y la Secretaría de Industria y Comercio todavía tiene que aclarar la letra chica.
Lo que sí ya se ve es que habrá menos lugar para las marcas chinas dentro del cupo. Entre 2025 y 2026, los autos provenientes de China representaron entre el 85% y el 87% de los vehículos adjudicados, pero ahora el reparto puede quedar más acotado y más de una marca va a tener que salir a buscar aire por otro lado.
Y ahí entra el as bajo la manga: Brasil. El llamado waiver habilita una ventana de 2 años para importar sin arancel entre Argentina y ese país, con una integración regional de 35% el primer año y 40% el segundo, siempre con la obligación de llegar al 50% en el tercero. O sea, la puerta no está cerrada, pero tampoco regalan la llave. ¿Quién se queda con el mejor negocio?

