La inflación aflojó, sí. Pero bajar de la zona actual a un dígito no parece una carrera corta, ni ahí.
Un informe de IEB sostiene que, mirando lo que pasó en América Latina, ese recorrido puede llevar hasta una década. Y eso que el mercado ya venía con impaciencia, mirando de reojo el freno de la suba de precios.
La señal más festejada por Javier Milei fue la inflación mayorista de julio, que el INDEC difundió la semana pasada. El Presidente dijo que “empezó con cero”, aunque no aclaró si hablaba del índice mayorista o del minorista, que es el que más pega en el bolsillo.
El informe recuerda que en julio ayudó la baja inicial del precio internacional del crudo por las negociaciones en Medio Oriente. Petróleo y gas cayeron 9,2% en el mes y le restaron 0,91 puntos al índice mayorista, pero ese alivio puede durar menos que un suspiro si el petróleo vuelve a moverse.
Según el repaso regional, Ecuador y Brasil fueron los más veloces: tardaron 2 años en bajar de niveles altos a un dígito. En cambio, Chile, El Salvador y Honduras necesitaron 10 años para lograrlo, así que la cosa no se resuelve con un golpe de suerte.
El dato de inflación minorista de julio fue de 2,1% mensual, arriba del 1,9% de junio, y cortó tres meses seguidos de baja. El consenso del mercado sigue viendo una desaceleración, pero lenta: agosto cerca de 1,8% y un año que cerraría apenas por debajo del 30%, con una proyección de 22% para los próximos doce meses. ¿La baja sigue, sí, pero con paciencia de santo, viste?

