El Gobierno volvió a apretar el gasto en agosto y las provincias sintieron el golpe de lleno. En la Administración Pública Nacional, que concentra el 90% del Sector Público Nacional, se pagó 8% menos que un año atrás.
La tijera pasó fuerte por partidas chicas en el total, pero pesadas en el territorio. Entre las más castigadas aparecen las transferencias a provincias y municipios, además del gasto social, que otra vez quedó en la mira del ajuste.
El ministro de Economía, Luis Caputo, sigue en la cuenta regresiva con las metas de superávit acordadas con el Fondo Monetario Internacional. Para este año debe juntar $16,2 billones, y el Gobierno vuelve a caminar por la cornisa de los números.
Según un reporte del IARAF, el gasto devengado cayó 9,95% en agosto y lo efectivamente pagado bajó 7,95%. La mayor baja fue en transferencias a provincias y municipios, con un desplome de 66,39%; después vinieron servicios no personales y ayudas sociales.
En el acumulado de ocho meses, la película no cambia demasiado: las transferencias a provincias y municipios cayeron 63,10%. Con menos plata en la calle, gobernadores e intendentes quedan más ajustados para hacer cuentas y también para negociar leyes con Javier Milei. ¿Quién dijo que el superávit venía sin factura?
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