El IVA volvió a dar mala señal en septiembre: cayó 5,9% interanual y sumó once meses seguidos en baja. Traducido al barrio, eso suele hablar de compras más flojas y changas que no terminan de levantar.
La recaudación total, igual, cerró en 21,36 billones de pesos y subió 38,3% frente a un año atrás. El empujón no vino del consumo, sino de un ingreso extraordinario por Ganancias, que ayudó a tapar el agujero.
La ARCA adelantó al 24 de septiembre el vencimiento de un pago que antes caía en agosto. Por eso, Ganancias juntó 4,77 billones de pesos, con un salto del 63,3% por ese corrimiento del calendario.
El IVA, en cambio, aportó 6,92 billones de pesos y quedó creciendo bastante por debajo de la inflación. Dentro de ese número, el IVA del mercado interno subió 35,5%, mientras que el de importaciones avanzó apenas 8,7%; o sea, el consumo del día a día sigue medio seco.
En paralelo, el FMI sigue charlando con el equipo económico argentino, y una de las preocupaciones pasa por la recaudación. Con ese panorama, la pregunta queda picando: ¿quién empuja la caja si el mostrador no vende?

