La carne vacuna anda en una rara: entra más plata por exportar, pero en el mercado local hay menos para repartir. Con menos hacienda y precios internacionales más firmes, el negocio hizo caja afuera mientras acá el mostrador quedó más flaco.
En los primeros siete meses de 2026, la Argentina exportó 403.100 toneladas de carne refrigerada y congelada por unos u$s2.768,6 millones, según el Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas. Frente al mismo período de 2025, los embarques subieron 6,7% y la facturación trepó 41,8%.
El salto grande vino por el precio, no por la cantidad. En julio salieron 64.900 toneladas por u$s461,9 millones, con un valor promedio de u$s7.123 por tonelada. Miguel Schiariti, de CICCRA, lo resumió sin vueltas: afuera la carne valió más y listo.
Víctor Tonelli explicó que la oferta se achicó para todos y que hoy cerca del 28% de la producción va a exportación, cuando antes rondaba el 25%. Con menos carne disponible, el consumo interno siente el golpe y el comprador empieza a mirar otras opciones, como pollo y cerdo.
Ahí aparece el dato que duele en la carnicería: el pollo ya anda cerca de los 48 o 50 kilos por habitante y el cerdo todavía tiene margen para crecer. La carne vacuna quedó más cara de producir y más lenta de recuperar, así que la cuenta no cierra rápido. ¿Quién iba a decir que el bife iba a tener tanta competencia en su propia casa?

