La mesa se achicó y no hace falta andar con vueltas: el consumo de carne vacuna por persona cayó 9,5% en agosto, según la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA).
Traducido al plato, los argentinos comen casi 5 kilos menos que el año pasado. En los primeros ocho meses del año, el consumo aparente llegó a 1,377 millones de toneladas, con una baja de 175,6 millones de toneladas frente al mismo período de 2025.
El golpe se siente más cuando se mira el consumo por habitante. El promedio móvil de los últimos doce meses quedó en 46,0 kilos anuales, un 9,5% abajo del registro de agosto pasado.
¿La razón? Los precios vienen haciendo su propio partido y lo van ganando por goleada. Carnes y derivados subieron 42,3% interanual, por encima del IPC general, que marcó 33,7%, y la carne vacuna trepó 51,2% en agosto.
Dentro de los cortes, la lista viene brava: carne picada común (+52,7%), asado (+52,1%), cuadril (+51,9%), nalga (+50,0%) y paleta (+49,0%). Mientras tanto, el pollo avanzó 24,2% anual, así que la comparación quedó bastante despareja.
Del otro lado, las exportaciones mostraron otro ánimo y crecieron 6,5% anual en volumen durante los primeros ocho meses del año. Afuera parece haber más apetito; adentro, la cuenta se pone cada vez más pesadita, ¿no?

