El endeudamiento de las familias argentinas volvió a subir en julio y el dato metió ruido. Mientras el oficialismo lo baja de precio, la Iglesia Católica salió a pedir que el Gobierno no haga la vista gorda.
Un informe de la consultora 1816, basado en la Central de Deudores del Banco Central (CENDEU), mostró que la morosidad total del sector privado pasó de 7,63% a 7,73%. En las empresas, el número también se movió: de 3,50% a 3,61%.
Donde el panorama está más bravo es en las familias. La mora subió del 12,77% al 12,94%, y ya son casi 6 millones de personas con atrasos de más de 90 días sobre un padrón de 20,8 millones de deudores.
El golpe se siente más fuerte en billeteras virtuales como Mercado Pago y otras entidades no tradicionales, donde la tasa de morosidad trepó al 33,69%. Hace menos de dos años, en octubre de 2024, ese indicador estaba en 2,5%; una suba que no deja mucho margen para hacerse el distraído.
En ese contexto, Martín Menem dijo que hay “un poco de mora” por la suba de tasas y sostuvo que, en términos de PBI, es “insignificante”. También afirmó que la morosidad “ya empezó a bajar” y que no hace falta intervención del Estado. Pero desde la Iglesia, Marcelo Colombo pidió alguna salida frente a las “deudas leoninas” y cuestionó la idea de que los afectados “se arreglen”. ¿Se puede mirar ese número y seguir como si nada?

