Vicuña sigue sumando gente a su armado y ya llegó a 300 operadores y operadoras para las próximas etapas del proyecto. Esta vez entraron 24 nuevos trabajadores, en una movida que le da más peso al laburo local.
Los números hablan solos: el 97% son sanjuaninos, el 47% viene de comunidades cercanas al yacimiento y el 16,3% son mujeres. O sea, no es un reparto al voleo; hay bastante gente de la zona metida en la historia.
Antes de ponerse al mando de la maquinaria pesada, este grupo pasa por una capacitación intensa. La idea es que lleguen con las competencias técnicas y de seguridad bien afiladas, porque en minería no alcanza con las ganas: hay que saber mover el fierro sin mandarse una macana.
Desde el proyecto remarcan que esta incorporación forma parte de la preparación del equipo que va a requerir la operación. De paso, también sirve para fortalecer capacidades y talento local, que no es poca cosa cuando el movimiento empieza a crecer en serio.
Así, Vicuña sigue armando su plantel con gente de acá y el proyecto va tomando forma, paso a paso. ¿Quién dijo que el crecimiento no se nota cuando empiezan a entrar los cascos?

