La movida de YPF puede sentirse lejos de la vida diaria, pero en el mapa de los servicios que llegan a los hogares del sur del Gran Buenos Aires y de la Ciudad de Buenos Aires es un cambio pesado. La petrolera aceptó la oferta de Edenor para vender su participación del 70% en Metrogas y MetroENERGÍA por u$s780 millones.
La decisión fue aprobada este lunes 10 de agosto por el directorio de la empresa y confirma una operación que venía sonando fuerte desde hacía semanas. Ahora, el traspaso todavía no está cerrado: falta pasar por autorizaciones regulatorias y cumplir con las condiciones previstas en la oferta.
Para la gente de la zona, lo que está en juego no es una cifra de escritorio. Metrogas es la principal distribuidora de gas del país y llega a alrededor de 2,5 millones de clientes en la Ciudad de Buenos Aires y 11 municipios del sur del Gran Buenos Aires. O sea: es un servicio que toca de lleno la rutina de miles de familias, comercios y pymes.
Del otro lado aparece Edenor, la mayor distribuidora de electricidad de la Argentina, con más de 3,3 millones de clientes. Si la operación avanza, el grupo sumará gas y luz bajo una misma lógica de negocio, algo que puede reordenar el tablero de los servicios públicos regulados.
La oferta ganadora se impuso en una compulsa que reunió a cinco grupos empresarios. Entre los que quedaron en carrera aparecieron MSU, de Manuel Santos Uribelarrea; Central Puerto junto con Ecogas; Litoral Gas, vinculada a Sophia Capital, y el empresario Alberto Pierri.
Según informó YPF, el proceso fue conducido por Citigroup y la propuesta elegida fue la presentada por Edenor. La compañía había adelantado su jugada el 23 de julio, cuando comunicó una oferta irrevocable junto con Andina PLC para quedarse con la participación que estaba en venta.
Más allá del número, la operación marca otro paso en el plan de YPF para desprenderse de activos que dejó de considerar estratégicos y concentrarse en Vaca Muerta. La petrolera busca poner más capital y gestión en el shale y salir de negocios que ya no encajan en esa hoja de ruta.
Pero todavía queda una parte clave del partido: la licencia de Metrogas vence en 2027 y aún no fue extendida por el gobierno nacional. Ese dato pesa fuerte porque, en una distribuidora regulada, la duración de la concesión y las reglas que fije el Estado son decisivas para el futuro del servicio.
Por eso, aunque el anuncio ya está hecho, el cambio de manos no se concretará de inmediato. Primero deberán llegar las aprobaciones necesarias y cerrarse todas las condiciones previas. Recién ahí se sabrá si los u$s780 millones terminan en una transferencia efectiva que puede mover bastante el tablero energético.

