El riesgo país volvió a romper la barrera de los 500 puntos y cerró en 511, el nivel más alto desde fines de mayo. El indicador de JP Morgan venía de 494 y pegó un salto que ya lleva más de 100 puntos desde julio, cuando andaba por los 402.
La suba no es casualidad: los bonos soberanos cayeron fuerte en Buenos Aires y en Wall Street, y en lo que va de agosto el deterioro acumula casi un 19%. El mercado está nervioso y los números no mienten.
¿Qué pasa adentro? El Banco Central viene comprando menos dólares que en julio. Mientras en el mes anterior metía unos 103 millones por día, en agosto el promedio bajó a 28 millones diarios y eso a los inversores no les gusta nada.
A eso se le suma la política. Los operadores ya empiezan a mirar 2027, cuando Javier Milei buscará la reelección, y anticipan más volatilidad y carteras más dolarizadas. Flor de papaya electoral se viene cocinando.
Afuera tampoco ayudan: los bonos del Tesoro de Estados Unidos rinden más, las tensiones geopolíticas siguen y los activos emergentes pierden atractivo. Todo empuja para arriba.
Martín Genero, analista financiero, dijo que parte de la baja de bonos puede ser una toma de ganancias después de la suba reciente y no descartó que el riesgo país se acerque a los 600 sin que eso cambie los fundamentos. Otros creen que el mercado no duda de la capacidad de pago, pero sí pide más prima por las reservas flacas, los vencimientos en dólares y el calendario electoral.
Lo concreto es que la meta de llegar a 300 puntos para volver al mercado de deuda queda cada vez más lejos. Cuanto más alto es el número, más caro sale endeudarse afuera para el país y las empresas.
¿Y a vos qué te cambia? Que si el riesgo país sigue subiendo, el crédito se encarece, el dólar puede moverse y el bolsillo siente el golpe. ¿Alguien dijo que la plata iba a sobrar?

