Una investigación de la Policía Federal Argentina terminó con tres detenidos en una causa que deja al descubierto una maniobra bien pesada: habrían usado los datos de personas en situación de vulnerabilidad para abrir cuentas bancarias y billeteras virtuales y así mover plata de origen presuntamente ilegal.
El operativo fue llevado adelante por agentes del Departamento Federal de Investigaciones, en el marco de una pesquisa que busca desarmar una estructura que captaba a gente con necesidades económicas para usar sus datos personales y biométricos en operaciones financieras.
Según la causa, todo se habría apoyado en personas que aceptaban entregar documentación y dejarse tomar fotos a cambio de dinero. Después, con esa información, los sospechosos abrían cuentas a nombre de esas víctimas, pero el control real quedaba en manos de la organización.
En la práctica, las personas aparecían como titulares, pero no manejaban nada: teléfonos, correos, claves y dispositivos quedaban bajo control de los integrantes de la red. Así, el dinero iba entrando y saliendo por distintas plataformas sin que se pudiera seguirle fácil el rastro.
Los investigadores sostienen que parte de esos fondos provenía de un casino online que operaba de manera clandestina. Y la cifra que aparece en el expediente es enorme: unos $27.000 millones movidos en apenas unos meses.
La causa avanzó con nueve allanamientos en domicilios de Buenos Aires y Córdoba, entre ellos en La Plata, Quilmes, La Falda y Mar del Plata. Los procedimientos fueron ordenados por el Juzgado de Garantías N.º 6 del Departamento Judicial de La Plata, a cargo del juez Agustín Carlos Crispo, a pedido de la Unidad Funcional de Instrucción N.º 2, encabezada por la fiscal Betina J. S. de Lacki.
Durante los operativos fueron detenidos dos hombres y una mujer. La hipótesis de los investigadores es que ella se ocupaba de captar a las personas vulnerables, mientras que ellos se encargaban de abrir y administrar las cuentas, además de intervenir en las operaciones posteriores.
También secuestraron una pistola calibre 9 milímetros, 17 teléfonos celulares, un auto de alta gama, cuatro notebooks, seis CPU, tres pendrives, seis dispositivos Posnet, dos DVR, dos discos rígidos, otros dos dispositivos de almacenamiento extraíbles y dinero en distintas monedas.
La investigación sigue abierta. Ahora buscan llegar a los niveles más altos de la estructura para saber quiénes la dirigían, quiénes la financiaban y quiénes se quedaban con la plata. Los tres detenidos, todos argentinos y mayores de edad, quedaron a disposición de la Justicia por el delito de asociación ilícita.
Además, la pistola incautada abrió una causa aparte por tenencia ilegal de arma de guerra. Mientras tanto, la Justicia sigue revisando todo lo secuestrado para tratar de reconstruir cómo funcionaba esta red que, según la pesquisa, usaba a personas vulnerables como pantalla para mover millones y esconder el origen del dinero.

