España aprobó este martes los anteproyectos para reformar las leyes de asilo y extranjería, después del sacudón que dejó la entrada masiva a Ceuta a fines de julio. La idea oficial es ordenar el sistema sin aflojar en derechos, porque el bardo migratorio venía pidiendo una respuesta más prolija.
Una de las novedades es la figura del triaje, que será la recolección de datos de quienes entren sin controles fronterizos. Ese proceso durará 72 horas y podrá prorrogarse por decisión judicial, según el texto presentado por el Gobierno.
También habrá cambios en las solicitudes de protección internacional. La ley distinguirá entre un procedimiento ordinario y otro acelerado, que deberá resolverse en tres meses. Así, el trámite busca dejar de ir a paso de tortuga cuando la fila se hace larga.
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, dijo en una rueda de prensa que el objetivo es adecuar la legislación al Pacto Europeo de Migración y Asilo de 2024. Además, se actualizan las definiciones de refugiado, protección subsidiaria y persecución por género, identidad, expresión de género o discapacidad.
La reforma también incorpora el procedimiento fronterizo de retorno para quienes lleguen de manera irregular y no tengan derecho a protección internacional. Si un pedido es rechazado, la persona recibirá la notificación junto con la denegación de entrada y deberá abandonar el país; ¿más claro, imposible?

