España amaneció con una noticia durísima: dos trenes de pasajeros chocaron en Urda, en la provincia de Toledo. El saldo preliminar es de 46 muertos, y las autoridades advierten que la cifra podría crecer.
El siniestro ocurrió sobre la línea Madrid-Sevilla, donde colisionaron un tren AVE y una formación de la empresa Iryo. El golpe fue tan fuerte que dos vagones se salieron de la vía y cayeron por un terraplén.
Según los primeros datos de la investigación, todo habría arrancado por un error humano. La autorización para que uno de los trenes siguiera su marcha, con la vía ocupada, terminó en un desastre de esos que dejan a cualquiera sin palabras.
Mientras bomberos y servicios de emergencia 112 trabajan en el lugar, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, suspendió su agenda oficial. Tenía previsto cerrar la Cumbre Mundial de la Obesidad 2026 en el Ministerio de Sanidad, en Madrid, pero cambió el plan para seguir la situación minuto a minuto.
La consejera portavoz del Gobierno de Castilla-La Mancha, Esther Padilla, confirmó las víctimas iniciales y dijo que siguen las tareas de rescate y remoción de escombros. Un viaje que debía ser rutina terminó convertido en una postal tremenda, ¿qué más puede pasar hasta que terminen de revisar todo?

