La ONU salió a ponerle freno a la fiebre de la inteligencia artificial. Su alto comisionado para los Derechos Humanos, Volker Türk, advirtió que todos los derechos humanos están en riesgo.
El funcionario austríaco habló de la vida, la alimentación, la privacidad, la salud y la seguridad. Y lanzó una frase que no dejó mucho lugar para el maquillaje: “Estamos al borde de un cambio irreversible”.
Türk pidió una acción urgente de los Estados y las empresas para regular los sistemas más avanzados. Según planteó, la carrera por modelos cada vez más potentes trae riesgos existenciales para todos los aspectos de la vida.
Su mayor preocupación pasa por la llamada IA agéntica, que puede completar tareas complejas y tomar decisiones con más autonomía. Si falla, explicó, podría dejar patas para arriba servicios esenciales, comunicaciones e infraestructuras críticas. Y ahí sí, se arma flor de quilombo.
También advirtió que poblaciones enteras podrían quedarse sin agua, calefacción o servicios financieros. Por eso reclamó acuerdos internacionales, controles independientes y límites antes de que la tecnología se vaya de mambo, ¿no?

