El primer ministro británico Andy Burnham salió a marcar la cancha después del reclamo y las medidas de Javier Milei por la soberanía de las Islas Malvinas. La frase fue corta y pesada: “Vamos a ser implacables” para defenderlas.
Burnham habló en la Cámara de los Comunes y dejó en claro que el Reino Unido no piensa aflojar. También dijo que van a respetar los derechos de los isleños que decidieron ser británicos, una postura que volvió a poner el tema sobre la mesa con todo el ruido diplomático.
La discusión viene de larga data, pero esta vez sumó combustible nuevo. El líder laborista no nombró a Milei ni a Argentina, aunque el mensaje quedó clarito para cualquiera que siga el partido desde la tribuna.
Antes, la conservadora Kemi Badenoch había dicho que Argentina amenaza a las Malvinas y que la soberanía del territorio británico no es negociable. En la misma línea, la funcionaria Kirsty McNeill sostuvo que “no hay duda” sobre la soberanía del Reino Unido y defendió el compromiso con los isleños.
Del lado argentino, el Gobierno anunció sanciones contra empresas petroleras que operen en las islas y abrió nuevos sumarios. En total, se apuntó contra 15 nuevos sujetos por presuntas actividades hidrocarburíferas ilegales, que se suman a otros 45 expedientes ya iniciados. ¿El tablero? Bien cargado, y nadie parece querer soltar la pelota.

