El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, le puso candado a las apuestas online con un decreto ejecutivo. La movida cae justo en la recta final rumbo a la primera vuelta del 4 de octubre.
La decisión busca frenar el endeudamiento familiar y el agujero que, según el Gobierno, les viene comiendo el presupuesto a muchos hogares. En un país donde el juego virtual creció fuerte, la medida cayó como baldazo en plena campaña.
Eso sí: la prohibición arranca ya, pero tiene una parada obligada en el Congreso. Si no la aprueban en 120 días, la jugada pierde fuerza y queda en veremos.
Desde Hacienda, Dario Durigan justificó el golpe de timón y habló de un problema de salud pública. Dijo que las apuestas en línea son un tema grave, porque la plata de la casa termina yéndose por la canaleta del juego.
La oposición no tardó en salir a pegarle al decreto. Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, lo tildó de populista e hipócrita en un acto en Río de Janeiro. En Brasil, cuando la campaña aprieta, hasta las apuestas quedan en la mesa del bardo, ¿no?

