La cosa se puso pesada en Paraguay: la Fiscalía pidió este sábado la prisión preventiva para Santiago Peña, expresidente del país. La movida llegó después de su comparecencia por el caso Ueno Bank, que viene sacudiendo el tablero político.
Peña fue imputado por presunta lesión de confianza y administración en provecho propio. Todo esto ocurrió en una investigación que busca aclarar qué pasó con el cierre de la entidad financiera y quiénes quedaron pegados en el asunto.
Antes de sentarse frente al Ministerio Público, el exmandatario había sido detenido durante la madrugada tras un operativo en su casa de Asunción. Después lo trasladaron al Regimiento Escolta Presidencial, en medio de protestas frente a su domicilio.
La situación suma otro capítulo a la crisis política paraguaya, que terminó con la salida anticipada de Peña del Poder Ejecutivo. El Congreso rechazó su renuncia y avanzó con la destitución, mientras Pedro Alliana quedó al frente de la presidencia.
En Paraguay, el caso ya dejó una sacudida institucional fuerte: es el segundo mandatario elegido democráticamente apartado del cargo desde la caída de la dictadura. Y ahora falta ver hasta dónde llega la novela judicial, que no afloja ni un poco.

