Donald Trump volvió a meter ruido en la política regional y le puso techo blando a Flávio Bolsonaro: dijo que puede quedarse en Estados Unidos “todo el tiempo que quiera”. La frase salió en una celebración de Halloween en Mar-a-Lago, en Florida.
Trump habló del senador brasileño después de que este llegara a Miami tras salir de Brasil. También cuestionó los resultados de las elecciones en ese país y sostuvo que Bolsonaro recibió un trato injusto, según reportes de cadenas internacionales.
El presidente estadounidense aclaró, además, que por ahora no piensa reunirse con él. El dato no es menor, porque el comentario sonó fuerte, pero no garantiza un pase libre para siempre: el ingreso fue bajo un permiso humanitario temporal.
La salida de Bolsonaro había quedado bajo la lupa por una controversia judicial que incluye investigaciones por presunto lavado de dinero. Según el texto original, dejó Brasil el miércoles 28 de octubre después de pasar por Argentina y hacer escala en Puerto Iguazú, Misiones.
Desde Argentina, la Dirección Nacional de Migraciones informó que la familia presentó documentación válida y no tenía impedimentos para entrar. Después siguieron viaje en un avión privado rumbo a Guayaquil y, de ahí, a Miami. ¿Viento a favor o capítulo nuevo de una novela política que no afloja?
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