La literatura se metió en un quilombo inesperado: una novela premiada quedó bajo sospecha por un detector de inteligencia artificial. La herramienta le atribuyó el 99% del texto a esa tecnología.
El apuntado es el escritor peruano David Silva Rojas, autor de Donde el agua trabaja. La obra ganó en julio de 2026 el primer Premio Internacional de Novela Breve Almadía Ventosa-Arrufat, que reparte 20.000 euros.
La polémica explotó después de un análisis de la herramienta Pangram. Con ese resultado sobre la mesa, la editorial suspendió los encuentros con lectores que estaban previstos en Madrid, Barcelona, Sevilla y Cádiz.
Silva Rojas salió a defenderse en sus redes y negó haber usado inteligencia artificial para crear, redactar o revisar la novela. “Yo concebí, escribí y revisé esta novela”, sostuvo el autor.
Además, explicó que la historia nació de una investigación sobre las condiciones de vida y trabajo de personas que migran a Ica, Perú, para sumarse al sector agrícola. Mientras la editorial revisa documentación y circunstancias, la pregunta sigue picando: ¿puede un detector sentenciar quién escribió un libro?

