La Policía Federal Argentina le puso freno a una maniobra que venía con olor a bardo. En Córdoba, un hombre de 27 años terminó detenido tras un operativo que arrancó por una denuncia anónima.
La pista marcaba que el tipo ofrecía sustancias ilícitas en la capital cordobesa y arreglaba encuentros por redes sociales. Con el aval de la Justicia, la División Antidrogas Córdoba empezó a seguirle el rastro y, al parecer, el negocio no era precisamente de kiosco.
Los agentes armaron un encuentro para una supuesta compra y ahí se cerró la jugada. En ese momento secuestraron marihuana, dos comprimidos de MDMA, algunos gramos de cristal de metanfetamina, 1.433.000 pesos en efectivo y dos teléfonos celulares.
Después vino el allanamiento en un inmueble que, siempre según la pesquisa, se usaba para guardar la mercadería. Allí aparecieron 2,650 kilos de marihuana, 141 unidades de MDMA, hongos alucinógenos, 400 microdosis de LSD, 600.000 pesos, notebooks, balanzas, un contador de billetes y papeles de interés para la causa.
También participó el can detector Manteca, que metió la nariz donde había que meterla. El detenido quedó a disposición del magistrado interventor por infracción a la Ley Nacional de Drogas, y la pregunta cae sola: ¿quién pensó que ese delivery iba a pasar desapercibido?
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