El Incucai le metió mano al sistema de trasplantes de riñón y cambió varias reglas del juego. La nueva norma define quiénes tendrán prioridad, cómo se accede a un trasplante preventivo y qué pasa con la donación cruzada.
Los cambios quedaron en la Resolución 375/2026, publicada en el Boletín Oficial este 26 de octubre. Esa disposición reemplaza a las resoluciones 435/2017 y 341/2021, que venían marcando el camino desde 2017 y 2021.
Entre las prioridades figuran los pacientes en situación de Último Acceso Vascular y las personas hipersensibilizadas, que tienen más dificultades para encontrar un donante compatible. En este último grupo, la chance de acceder a un trasplante casi se duplicó desde agosto de 2023: pasó del 10,7% al 20,8%.
También se unificaron los criterios para el trasplante renal preventivo, el que se hace antes de que la persona arranque con diálisis. Para acreditar la cronicidad de la enfermedad, la norma contempla estudios de laboratorio, biopsia renal cuando corresponda y estudios por imágenes, con pautas distintas para adultos y pacientes pediátricos.
La resolución además afloja algunas trabas para la donación renal cruzada, ese sistema que junta parejas de donantes y receptores hasta encontrar compatibilidades. Hasta ahora había un cruce efectivo entre las 12 parejas inscriptas, y ahora los requisitos inmunológicos se equiparan a los de un donante vivo, sin sacar los controles médicos necesarios. ¿Más claro, imposible, no?

