Los centavos no hicieron ruido, pero la Corte Suprema les puso el cuerpo. El máximo tribunal falló a favor de los consumidores y frenó la idea de que un vuelto mal dado puede pasar como si nada.
La discusión nació por precios como $999,99 o $1.499,95, esos números que parecen inocentes hasta que toca pagar en efectivo. Ahí aparece el clásico problema: si no hay moneda exacta, el redondeo tiene que jugar para el cliente, no para la caja.
En este caso, la Corte hizo lugar al recurso presentado por ACYMA contra Farmacia S.A. (Farmacias TKL) y dejó sin efecto un fallo anterior. Ese tribunal había dicho que el perjuicio era “insignificante” o “trivial”, pero la Corte le marcó la cancha.
Para los jueces Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti, la ley es clara: cuando el vuelto no se puede entregar exacto, la diferencia va siempre a favor del consumidor. Nada de hacer la vista gorda ni de compensar un cobro indebido con otro que “más o menos” cerró.
Además, el fallo refuerza las acciones colectivas, esas que sirven cuando el daño es chico para cada persona, pero grande cuando se suma todo. Traducido al barrio: si te fueron quedando monedas por el camino, no era un detalle menor; era un sistema que quedaba picando. ¿Quién dijo que los centavos no hacen quilombo?
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