El papa León XIV tuvo su primer contacto con la gente en las calles de Buenos Aires apenas llegó al país. Fue hasta la Plaza San Martín para rendir homenaje al Libertador, con decenas de personas siguiendo cada paso.
La ceremonia incluyó la entonación del Himno Nacional Argentino y la presencia del ministro de Relaciones Exteriores, Pablo Quirno. Nada de protocolo frío: hubo aplausos, celulares en alto y una postal bien porteña.
La llegada del Pontífice despertó entusiasmo entre los asistentes, que lo recibieron con banderas argentinas y del Vaticano. También se escucharon cánticos como «¡Olé, olé, olé, León, León!», porque cuando el Papa aparece, el barrio se mueve.
Entre quienes aguardaban estaba Mariela, que valoró que cumpliera la actividad pese a los problemas de salud que había atravesado. «Presentía que igual iba a venir», dijo en diálogo con La Nación.
Así, el homenaje al general José de San Martín quedó como uno de los primeros momentos de la visita papal en suelo argentino. Arrancó con emoción y sin hacerse rogar, ¿qué más se puede pedir?

