El papa León XIV dejó un mensaje bien terrenal en su primer discurso en la Argentina. Ante las autoridades nacionales, pidió fortalecer la democracia, abrir el diálogo y poner la economía al servicio de la gente.
El foco más fuerte cayó sobre el trabajo y la situación social. “La economía debe estar al servicio de la persona y no la persona al servicio de la economía”, dijo, sin vueltas. También reclamó oportunidades laborales y que el crecimiento no deje afuera a los que la vienen remando.
Después apuntó a los jóvenes, ese termómetro que nunca miente. “Una nación debe preguntarse seriamente en qué ha fallado cuando sus jóvenes deben abandonar su tierra para realizar sus sueños”, sostuvo, y pidió más educación, formación profesional, universidades e investigación.
La democracia también tuvo su momento. León XIV pidió cuidar las instituciones, respetar las diferencias y recuperar la capacidad de diálogo, algo que suena lindo pero también bastante urgente. A quienes tienen responsabilidades públicas les recordó que mandar sirve de poco si no es para el bien común.
La corrupción, el crimen organizado, la trata de personas y el tráfico de armas y drogas también entraron en el mensaje. Además, destacó la riqueza natural argentina, habló de los desafíos de la inteligencia artificial y cerró con una referencia a la Virgen de Luján. ¿Pide mucho el Papa, o apenas lo básico para que la cosa no se desacomode más?

