La movida en Rosario dejó una señal clarita: las empresas no fueron a charlar por charlar. Querían saber qué necesita Los Azules, cuándo lo va a pedir y cómo entrar en la rueda sin quedarse mirando desde afuera.
En esas rondas de negocios, el proyecto de cobre de San Juan hizo más de 150 reuniones, según contó Emilio Miranda, gerente de Abastecimiento y Operaciones. La mayoría de los encuentros fue con firmas que no vienen de la minería, pero sí con ganas de meter ficha.
El encuentro reunió a unas 4.500 personas y 1.800 empresas en el predio La Fluvial, con miles de reuniones y networking a pleno. En ese panorama, la demanda más repetida fue información concreta: tiempos, requisitos y posibilidades reales de participar en la cadena de abastecimiento.
Miranda explicó que no todo pasa por venderle directo al titular del proyecto. También hay espacio para entrar por contratistas, proveedores intermedios o prestadores que ya están dentro de la operación. O sea, no siempre se pega el salto por la puerta grande; a veces se entra por el costado y con laburo fino.
La próxima escala será Córdoba, antes de fin de año, y ya se habla de mejorar la segmentación de las reuniones. La idea es sumar a fabricantes de equipos, empresas de ingeniería y firmas tecnológicas que puedan responder a demandas más complejas. ¿La cuenta final? Menos chamuyo y más datos para que la cadena minera empiece a cerrar de verdad.

