El Observatorio Nacional “Mujeres, Disidencias, Derechos” de MuMaLá puso sobre la mesa un número que da escalofríos: entre el 1 de enero y el 30 de octubre de 2026 se registraron 239 femicidios en la Argentina. Traducido al llano, eso da un asesinato cada 30 horas.
El golpe más fuerte vino en octubre, que cerró con 36 femicidios y quedó como el peor desde 2022. Con ese panorama, organizaciones sociales y de derechos humanos volvieron a pedir que se declare la emergencia nacional.
El informe también marca otra herida que no sale en los titulares ruidosos: 179 niños, niñas y adolescentes se quedaron sin madre. Y, como si faltara, la organización contabilizó 728 intentos de asesinato por razones de género en lo que va del período.
En el relevamiento aparecen datos que muestran que el problema suele estar puertas adentro: el 61% de los femicidios fue cometido por parejas, exparejas o familiares, y el 59% ocurrió en la propia vivienda de la víctima. Además, el 41% de las mujeres asesinadas eran madres.
Desde MuMaLá también remarcaron que solo el 12% había denunciado a su agresor, mientras que el 75% tenía orden de restricción y el 12% botón antipánico. Con ese combo, la pregunta cae sola: ¿cuántas alertas más hacen falta para que el Estado se ponga las pilas?

