La movida ya está en el aire: seis F-16 partieron desde Dinamarca rumbo a Río Cuarto. El viaje tiene escala en España, las Islas Canarias y Brasil, antes de tocar suelo cordobés.
Este segundo lote trae cuatro monoplazas y dos biplazas. Con esa tanda, Argentina llegará a 12 aeronaves incorporadas en el recambio de su flota de combate.
El plan original los esperaba para diciembre, pero el traslado se adelantó unos tres meses. En otras palabras: se pusieron las pilas y el cronograma quedó corriendo antes de lo previsto.
La ruta ya tuvo una parada en Zaragoza y siguió hacia Gando, en Gran Canaria. Desde ahí les toca el tramo bravo: cruzar el Atlántico hasta Natal, en Brasil, con apoyo en el aire.
La operación cuenta con un Boeing 737 T-99 Islas Malvinas, que lleva personal técnico, mecánicos, repuestos e insumos. También acompaña el KC-130H TC-69 Puerto Argentino, pensado para respaldo logístico y búsqueda y rescate si hiciera falta.
El cruce más pesado será entre Canarias y Brasil, porque los cazas necesitan combustible en vuelo. Para eso intervienen tres cisternas KC-135R de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, y después sí, directo a Río Cuarto.
Después de la escala cordobesa, la idea es que vayan a Tandil, donde quedaría la base permanente en tiempos de paz. Y como no tendrán activo el transpondedor, el seguimiento público va a quedar picando: no se los va a poder rastrear como a un vuelo común, ¿eh?

