Una madrugada de insultos, corridas y daños terminó con una salida judicial que dejó a más de uno mirando para el costado. Enrique Guardia consiguió una suspensión de juicio a prueba por un año y evitó llegar a debate.
El episodio fue el 7 de septiembre, cerca de las 4, en un pool de Rawson que pertenece a un hombre de apellido Luna, según el legajo de Flagrancia. Primero, Guardia habría molestado a dos personas que jugaban y después se metió en la partida.
La cosa se puso pesada cuando arrojó una bola contra la mesa y, acto seguido, lanzó un envase de cerveza que estalló. El dueño le pidió que se fuera porque podía romper todo y la cuenta, ya se sabe, no la paga el que mira desde la puerta.
Según la acusación, ahí vinieron los insultos y una amenaza directa al propietario. Luna llamó al 911 por temor a que volviera armado o con algún elemento para atacarlo, y un cuidacoches le dijo que el hombre había prometido regresar para matarlo.
La Policía salió a buscarlo por la zona y, poco después, lo vio otra vez cerca de Espeleta y Mendoza. Cuando notó a los efectivos, el tipo salió corriendo, pero lo alcanzaron tras una persecución a pie; ya en el móvil, siguió a las patadas y provocó daños en la puerta.
Después pasó por la Comisaría 6ta y el caso quedó bajo el Procedimiento Especial de Flagrancia. Como parte del acuerdo, deberá hacer una reparación simbólica, realizar trabajo no remunerado para el Estado y respetar una prohibición de acercamiento. Un año de probation para una noche que arrancó torcida y terminó hecha un bardo, ¿no?

