Una escena para agarrarse la cabeza se dio en Río Gallegos, Santa Cruz, durante la madrugada del domingo. Una nena de 7 años quedó encerrada sola en un auto mientras su papá estaba en un boliche.
Todo arrancó en Entre Ríos y Zapiola, cuando un playero vio que un Volkswagen Gol tapaba el ingreso a la estación de servicio. Al mirar adentro, encontró a la menor y avisó a la Policía, porque el panorama pintaba feo.
Los efectivos llegaron, abrieron el vehículo y rescataron a la chica, que estaba con su pijama. Según la información difundida, llevaba cerca de tres horas encerrada, una eternidad para cualquier criatura.
Después intervino personal de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia, mientras buscaban al padre. Lo ubicaron en un boliche sobre Zapiola al 500, le hicieron un test de alcoholemia y secuestraron el auto.
El caso quedó bajo intervención de los organismos de protección, y además arrastra un antecedente que ya había encendido alarmas: poco más de un mes antes, el hermano mayor de la nena también había quedado encerrado varias horas en la casa del padre. ¿Hace falta decir más?
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