Lo que arrancó con el robo de un celular en Brasil terminó en un golpe al bolsillo que dejó a Jorge Coll viendo cómo le drenaban las cuentas. Tras ese episodio, habrían usado sus servicios financieros para hacer una operatoria de más de 1.600 movimientos en pocos días.
La maniobra, según la presentación, habría sacado casi $200 millones y otros 6.000 dólares. Los movimientos involucraron a Banco Supervielle, Banco Galicia y la billetera virtual Naranja X.
Lo que más llama la atención es la velocidad. De acuerdo con los elementos incorporados a la investigación, en apenas 44 segundos se concretaron cinco transacciones, y después siguieron las transferencias de montos altos desde cuentas que casi no se movían.
Ahí aparece la pregunta del millón: ¿cómo nadie frenó semejante desfile de plata? El reclamo apunta a saber por qué no saltaron alertas, bloqueos preventivos ni verificaciones para confirmar si era el titular quien operaba.
Coll ya movió sus fichas por dos caminos. Hizo una denuncia penal para esclarecer cómo entraron a sus cuentas y también una demanda civil contra las tres entidades, buscando que respondan por las pérdidas y por las fallas de seguridad. Un caso que deja a más de uno pensando: si te afanan el celu, ¿también te pueden vaciar la billetera sin que nadie pestañee?

