La causa por presunto abuso sexual en Médano de Oro volvió a moverse fuerte. Familiares y amigos de Dylan Bunda Cortez empujan una campaña en redes para pedir su liberación y hablar de injusticia.
El joven sigue con prisión preventiva por un mes mientras la Justicia avanza con la investigación. Además, convocaron a una movilización para el martes 3 de noviembre frente a Tribunales, en rechazo a la decisión de la jueza de Garantías Flavia Allende.
Para organizarse, armaron un grupo de WhatsApp que empezó a circular entre conocidos del acusado. En uno de los mensajes que se compartieron se lee que “te quieren arruinar la vida” y que no habría pruebas que lo comprometan.
En esas publicaciones también aparecieron referencias a presuntos actos de corrupción en Tribunales, a partir de que trascendió que la denunciante sería hija de un empleado judicial. Con ese planteo, el entorno del acusado busca sumar respaldo y llevar el caso al centro de la escena, como quien tira toda la carne al asador.
La defensa ya había expuesto su versión en la audiencia de formalización. Bunda Cortez negó la acusación de abuso sexual con acceso carnal y sostuvo que la relación fue consensuada.
Según su relato, la chica dijo tener 18 años y recién después sus amigos le habrían avisado que era menor. La Fiscalía, mientras tanto, sigue reuniendo pruebas para determinar qué pasó en la fiesta y si hubo otras personas involucradas. ¿Y ahora quién afloja primero, la calle o el expediente?

