Un episodio de los que te dejan mirando fijo pasó en Pocito y ahora tiene a la Justicia tratando de ordenar las piezas. Un joven de 20 años contó que había sido secuestrado y abusado, pero después se echó atrás y todo quedó más enredado que bolsa de feria.
El muchacho llegó acompañado por un familiar a la Subcomisaría del barrio Buenaventura Luna. Según el relato inicial, todo habría arrancado de madrugada del martes, en inmediaciones del barrio Teresa de Calcuta, cuando una camioneta blanca se frenó y dos hombres se lo llevaron por la fuerza.
Siempre de acuerdo con esa primera versión, dijo que lo golpearon, perdió el conocimiento y despertó en una vivienda desconocida. También afirmó que estuvo atado y encapuchado, y que luego fue abandonado en un terreno baldío entre Pocito y Rawson.
La cosa no quedó ahí. La UFI Delitos Especiales intervino de inmediato, pero cuando los investigadores quisieron tomarle declaración formal, el joven dijo que no quería denunciar. Después se alteró, hubo destrozos en la dependencia y terminó con una herida provocada con un vidrio.
Por las amenazas contra sí mismo, fue llevado al Hospital Marcial Quiroga, aunque más tarde se fue sin autorización y lo encontraron en la casa de un familiar. Por ahora, no hay denuncia formal que permita confirmar lo que relató al principio, así que la pesquisa sigue abierta y con varias preguntas dando vueltas. ¿Qué pasó realmente en esas horas?

