Luis Caputo llevó el programa económico de Javier Milei al centro de la escena financiera mundial. En Asheville, Carolina del Norte, defendió ante el G20 el equilibrio fiscal como llave para atraer inversión privada.
La exposición fue en una cumbre de dos días que reúne a los principales funcionarios de finanzas y bancos centrales del grupo. Entre hoy y mañana, el ministro espera una reunión bilateral con el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent.
Caputo habló en el panel dedicado al crecimiento. Lo hizo después de una introducción del propio Bessent y del presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, que también pusieron el foco en el sector privado como motor de la economía.
La intervención fue a puertas cerradas y duró cerca de una hora. Desde el Palacio de Hacienda señalaron que el ministro remarcó que la estabilidad macroeconómica es la base para crecer y presentó la experiencia argentina con el plan de Milei.
En esa línea, destacó la reducción de impuestos por el equivalente a 3 puntos del PBI y la desregulación de la economía. También habló de la reforma laboral y de la nueva Carta Orgánica del BCRA, que prohíbe financiar el déficit del Tesoro. Nada de magia: reglas claras, menos intervención y a laburar con otra cancha.
En la sala estaban Santiago Bausili, José Luis Daza y Vladimir Werning. También escuchaban Kristalina Georgieva, del FMI, y Ajay Banga, del Banco Mundial. Caputo insistió en que la inversión privada debe ser el principal motor del crecimiento, mientras la economía mundial sigue con el ojo puesto en la guerra en Medio Oriente.
La reunión con Bessent todavía no tiene horario confirmado, pero promete ser una de las más observadas de la cumbre. La sintonía entre ambas administraciones ya tuvo un capítulo fuerte en octubre del año pasado, cuando sellaron un swap de monedas por u$s20.000 millones en Washington. ¿Habrá otro gesto fuerte o quedará picando?

