Después de cuatro reuniones informativas, las comisiones de Presupuesto, Economía y Legislación General se juntan este miércoles desde las 13 en el Salón Azul. La idea es cerrar el dictamen del Súper RIGI, que ya viene con algunos retoques bajo el brazo.
El oficialismo, que no tiene mayoría propia, tuvo que abrir el juego a los pedidos del PRO y la Unión Cívica Radical. Si todo sale como esperan, el proyecto podría llegar al recinto el próximo jueves 10 de septiembre, y ahí sí arrancaría la pelea grande.
Para firmar el despacho hacen falta 25 firmas, y en el Senado confían en juntarlas este mismo miércoles. Pero el texto no sale igual que como entró: por lo menos dos cambios lo obligan a volver a la cámara de origen antes de una sanción final.
Uno de los cambios apunta a los data centers. Las empresas que quieran instalar uno deberán construir sus propias subestaciones eléctricas, para bajar el riesgo de cortes y no dejar todo colgado de la red.
El otro retoque mete presión para que el proyecto promueva a proveedores locales en las nuevas industrias. También se crea un registro público de proyectos, porque parece que en esta historia nadie quiere que el tren pase sin dejar ni una huella, ¿no?

