El Gobierno le mete más tijera a las universidades y, por ahora, no piensa cumplir la Ley de Financiamiento. La cuenta pega de lleno en salarios, becas, ciencia y hasta en el laburo diario de las casas de estudio.
Para 2027, el presupuesto quedó bastante por debajo de lo que había pedido el Consejo Interuniversitario. Habían calculado 11 billones de pesos, pero el Ejecutivo mandó 7,5 billones.
El golpe también se siente en los gastos de funcionamiento, que caerían casi un 8% frente a 2026 y un 50% contra 2023. Emiliano Yacobitti, vicerrector de la UBA, dijo que los salarios docentes seguirán 30,5% abajo del nivel de 2023.
Donde el ajuste viene más bravo es en Ciencia y Técnica. Ese rubro recibirá un 7% menos que en 2026 y un 85% menos que en 2023. Las becas también quedan cortas: si se aprueba este presupuesto, llegarían al 70% de lo que eran en 2023.
Y para rematar, la infraestructura universitaria vuelve a quedar en la cola. La caída sería del 50% respecto de 2026 y del 92% frente a 2023. Con semejante recorte, ¿quién hace magia para que la universidad siga andando?

