El Gobierno ya tiene bastante encaminado el mapa para privatizar varias empresas públicas. La idea es avanzar con al menos cinco antes de la primera mitad de 2027, mientras sigue achicando el peso del Estado.
Detrás de ese plan trabajan el Ministerio de Economía, que encabeza Luis Caputo, la Agencia de Transformación de Empresas Públicas, a cargo de Diego Chaher, y las conducciones de cada firma. En criollo: la hoja de ruta ya está dibujada y no parece un papelito al azar.
La prioridad hoy es AySA, la empresa que presta el servicio de agua potable. La apertura de ofertas por el 90% del paquete accionario será el 15 de septiembre, sin precio base ni valor de referencia, así que gana la propuesta más jugosa.
Igual, hay una valuación del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) que sirve como piso. Entre los interesados aparecen Mauricio Filiberti, con Rowing, y también el Grupo Roggio, operador de Aguas Cordobesas. No es poca cosa: acá nadie está mirando la jugada de lejos.
El otro frente pesado es Belgrano Cargas. Hace unos días se lanzó la licitación por concesión de vías, con consultas habilitadas hasta el 28 de octubre y ofertas hasta el 11 de noviembre a las 9.59. ¿La letra chica? Una concesión por 50 años, inversión cercana a los US$1000 millones y el acceso al RIGI, mientras el Gobierno busca que no entren empresas extranjeras controladas por Estados.
Después siguen Intercargo y ENARSA. Para la primera, el Gobierno trabaja en un segundo llamado antes de fin de año; para la segunda, en 2026 prevé licitar las termoeléctricas Belgrano y San Martín, y en el primer trimestre de 2027 la Central Vuelta de Obligado. El tren ya se puso en marcha, ahora falta ver quién se sube al vagón.

