“Hablá con Carlos Guberman”. Esa es la respuesta que repiten en la mesa legislativa libertaria cuando piden cambios en el Presupuesto 2027.
El Gobierno quiere llegar a la sanción en Diputados para el 25 de noviembre, pero el proyecto viene frenado por pedidos de aliados y gobernadores. Entre los reclamos aparecen obras públicas, universidades, discapacidad y cajas previsionales.
Los mandatarios provinciales empujan fuerte porque saben que, si no hay partidas nacionales, la cuenta termina cayendo en sus propias arcas. También piden fondos para el transporte y para leyes que, sin plata, quedan lindas en el papel pero no caminan ni medio metro.
En esa lista también aparecen el PRO y otros bloques, con planteos sobre el ICL, el IVA de los huevos y hasta la financiación de obras en la Ciudad de Buenos Aires. Mientras tanto, algunos diputados dicen que la Casa Rosada ya cerró las planillas en junio y no quiere tocar nada.
Del otro lado, Unión por la Patria mete presión en comisiones y reclama que se rearmen partidas para el INTA, la AUH y políticas contra la violencia. Con tantos pedidos sobre la mesa, la gran duda es si el Presupuesto sale rápido o si sigue haciendo la plancha, ¿no?

